Hola, me presento. Me llamo Miedo.

amigdala-psicosis-644x362
“Ten paciencia con lo irresuelto en tu corazón y trata de amar los interrogantes mismos, como si fueran habitaciones cerradas o libros escritos en un idioma muy extraño. No busques las respuestas, que quizás no se te ofrezcan ahora porque quizás no serías capáz de vivirlas. Y de lo que se trata es de vivirlo todo. Vive los interrogantes ahora. Tal vez, entonces, algún día en el futuro lejano, gradualmente y sin darte cuenta, vivirás tu camino hacia la respuesta. Tal vez llevas en tu interior la posibilidad de crear y formar, como una manera especialmente bendecida y pura para vivir; entrenate para eso, pero acepta lo que venga, con mucha confianza, y siempre y cuando surja de tu voluntad, de alguna necesidad de tú yo más interno, entonces asúmelo y no odies nada…” – Reiner María Rilke 

Desde que entendí que el miedo es un mal necesario deje de preguntarme “¿por qué tengo miedo?” y comencé a preguntar “¿a qué le tengo miedo?”. En todos estos años mis temores fueron cambiando, más bien, fuí esclareciendo cuales eran los reales, racionales y no fantasiosos, conclusión, los más inocuos. Digamos que, deje de temerle a la oscuridad (bueno, a veces un poquito), a que los maniquíes tienen vida y a las manos que atraparían mis pies para tirarme al suelo y arrastrarme debajo de la cama para después comerme. Entonces, así, podía comenzar a temer a la muerte, a nunca lograr hacer lo que me gusta, a quedar sola y sin dinero.

En el momento en que empecé a convertirme en adulta responsable de tomar mis propias decisiones y ser más independiente, resulta que, no sabía pero, había contratado obreros que estaban construyendo muros en mi mente. No quería arriesgar ni salir perdiendo bajo ningún punto de vista. Es más, antes de entender que era la única culpable de mis pensamientos y acciones, era un victimario, nada era mi culpa ni aunque todo me saliera mal era mi culpa. Sentía que el mundo estaba en mi contra y no podía salir del laberinto del que me metí.

Pasaba el tiempo y la pregunta del millón me seguía exigiendo una respuesta “¿qué hago de mi vida?”. Nada, absolutamente nada me motivaba porque creía que tenia que ser algo que me haga palpitar el corazón y tener comportamientos de locura como cuando te enamoras por primera vez, algo que nunca dejaría de buscarle la vuelta para hacerlo cada día mejor. Estaba convencida de que sería algo inenarrable e infalible a la vez y me daría completa seguridad de decir “encontré lo que realmente me gusta”.

Al fin egresada de la secundaria era hora de tomar mis primeras decisiones por mi misma como significado de que estaba soltando mi niñez, a mis padres y demostrar que estaba preparada para pararme sobre mis pies y caminar sola en lo que determinaría mi futuro de ahora en más. Por lo menos, así lo creía. Me liberé de la jaula de contención para abrir mis alas hacia la “vida maravillosa” de vivir bajo mis reglas y mis condiciones. Y me fue tan bien, que abandoné tres carreras. Así que, mi familia, al ver que tambaleaba a la hora de decidir que hacer, mostraron su decepción ante mi y empezó la batalla para ver quién tenía más razón. Pude descubrir sus verdaderas intensiones, estaban tan obsesionados en que tenía que ser distinta a ellos, importante, exitosa, que no importaba realmente mi felicidad sino que tener una buena posición económica y social para que el día de mañana no les siga mendigando a sus bolsillos por plata o que yo sea la que le salve el pellejo de sus deudas y de paso unas vacaciones en Cancún. Frente a mis fracasos como estudiante y como adulta, conocí mejor a mi padre, una gran tortura china. El es el “Rey de la razón” y el “campeón” de tener una vida llena de fracasos. En su diccionario, el verbo “fracasar” era como morir en vida. Mi madre quería evitarme todo dolor y malas decisiones controlando todo lo que hacia pero, no se daba cuenta que más que ayudarme, me estaba fastidiando por demás, ya que no poseía un vocabulario tolerante y comprensivo, sino, más bien, uno sumamente agresivo. Por eso, un día, a los 19 años, me fuí de mi casa. Fue una de las decisiones que más admiro de mi porque no me sentía capaz de hacerlo y menos de dejar a mi mamá sola pero lo hice, lo necesitaba. Así también, me contuvo mi pareja, que me dio las fuerzas para dar ese paso y comenzar de cero.  Pero, esto, fue solo el comienzo. La aventura de mi vida, de descubrirme a mi misma, fue solo el inicio de todo lo que vendría después.

Continuará…

Me regalo

logodisec3b1o-e1391814691254-600x300

Me regalo Sonrisas por todas esas tardes de sol en que mis ojos se llenaron de lagrimas.

Me regalo Sorpresas para aquellas preguntas que aún no pude responder pero dejaré que la vida me sorprenda.

Me regalo Perdón para perdonar aquellas personas que me han lastimado.

Me regalo Fortaleza para no volver a caer ante el fracaso.

Me regalo Felicidad para disfrutar plenamente de la vida.

Y me regalo Amor para confiar en mi y tener el valor de hacer lo que me gusta.

Había una vez…

260714-cristo-el-poder-y-la-sabiduria-de-dios

Era una joven tan bonita, tan buena y llena de luz, tan inteligente y tan sencilla, que no le interesaba otra cosa que demostrar su bondad y regalar sonrisas. Era la joven perfecta con sus ojos llenos de amor. No había quien no la recordara por esos inmensos abrazos que embellecían el alma, hasta de aquellos que en su corazón habitaba el odio, no había quien pudiera resistirse a sentirse amado por unos segundos. Todo lo que veía, así fuera un pequeño insecto o una gran montaña, todo era simplemente hermoso y perfecto, no existían los defectos en su mente, ni la maldad.

Un día, una señora, se acerco donde estaba la niña mientras ella contemplaba todo lo que la rodeaba. La señora conocía a la pequeña, había escuchado sobre ella.

-“Eres muy bonita”-le dijo.

-“Muchas gracias usted también es muy hermosa”- Contesto

-“Estás loca niña, mira bien, mira mis arrugas en mi rostro y en mis manos. Miralas bien y acuerdate de ellas porque cuando llegues a mis años, si es que llegas, tu también las tendrás. Yo también era una joven bonita como tú, ahora solo soy una anciana arrugada.”

-“Pero, tus arrugas, como tu le dices, son muy hermosas, representan todas las heridas que has superado”

-“¿Superado? ¡ja! Deja de mentirte niña, acá nadie supera nada, al contrario sobrevives de que nadie te pase por encima porque somos bestias salvajes donde solo gana el más fuerte. Tu no tienes ni idea como es el mundo, yo si, he viajado y he visto muchas cosas más de las que alguna vez podrás ver tú y con suerte. La gente es mala, perversa, envidiosa, celosa, intolerante, si te pueden arrancarte los pelos de la cabeza con los dientes y lastimarte con sus garras no lo dudan ni por un segundo. No te confies niña, tu bondad no esta hecha para este mundo. Se abusan de tu confianza y las personas que creías que más te aman te terminan dejando sola cuando más las necesitas. Los hombres, seres hambrientos y salvajes, te verán bonita que querrán apoderarse de tí, te usarán de trofeo hasta que empieces a envejecer y te cambiarán por otra más joven y linda. Las mujeres, serpientes venenosas que vivirán celando tu belleza y harán todo lo posible por arrebatarte todo lo que has logrado en la vida. ¡Ay niña! si supieras todas las cosas que he vivido, no lo creerías, querrías matarte porque no habrá día en que no vivas con miedo, sentirás que no podrás cumplir tus sueños porque te harán sentir que fracasaras en el primer momento de dar el primer paso hacia ellos. Desconfía, mi niña, desconfía de todos porque nadie te ayudará realmente sino les das algo a cambio. Algún día te mostrare las heridas que llevo en mi cuerpo por devolver aquellos favores que alguna vez pedí prestados. Si realmente quieres triunfar, tendrás que ser mala y hacerte respetar para cuidar lo tuyo, tu inoscencia y amor por todo te destruirá, te matará.”

La joven se tomo un momento, mirando nuevamente todo lo que la rodeaba, entonces una sonrisa se esbozo en su rostro y le dijo:

-” No será que por tu falta de amor tienes tantas heridas y aún sientes que no has triunfado. No será que por tu falta de amor siempre ves lo malo y nunca agradeces por las cosas buenas que te han pasado. No será que por tu falta de amor, nunca sentiste a Dios en tu corazón y no dejaste que te guíe por el camino de la paz y la sabiduría. Por tu falta de amor le cerraste la puerta a tu verdad y por eso hoy, estas pagando las consecuencias de todo lo malo que fue.”

¿Te lo preguntaste alguna vez?

530045_348686915219614_367627713_n

¿Cuando me ves qué ves?

¿Qué crees que ves?

¿Qué piensas cuando me comporto de cierta forma?

¿Por qué te molestan ciertos comportamientos míos?

¿Cuantas de las cosas que yo hice las hiciste vos también?

¿Cuantas no?

¿Cuales te molestan más las que hiciste, las que no hiciste o las que te gustarían hacer que yo si hice?

¿Hasta donde sos capaz de entender que soy un reflejo de tus emociones y vos el mío?

¿Serías capaz de aceptar que somos un reflejo?

¿De preguntarte, realmente, si somos tan distintos o veo en tí lo que quiero ser, lo que no quiero ser, lo que fuí o lo que soy?

¿Entenderías ahora porque muchas veces sentimos que nos cruzamos con alguien que es “igual a nosotros”?

O  ¿por qué piensan muy parecido?

O ¿Por qué tuvimos los mismos problemas viniendo de lugares tan distintos?

¿Te lo preguntaste alguna vez?

Nunca

montanasNunca dejes que alguien te diga quien sos. Nunca dejes que alguien te diga que hacer si no tiene que ver con lo que más te gustaría hacer, la respuesta esta en tu corazón, no en los demás. Nunca dejes que algo te determine. Nunca dejes que eso que te pone triste dure mucho en tí. Nunca dejes de sentir, nunca dejes de vivir. Nunca dejes de pelear por tus ideologías si son correctas para tí pero, nunca creas que siempre tienes la razón. Nunca creas que solo hay algo “bueno o malo” porque no para todos es lo mismo. Nunca dejes de amar, nunca dejes de ser feliz, nunca digas nunca. Nunca es imposible, nunca te rindas. Nunca te deprimas. Nunca vivas para los demás. Nunca, o casi nunca, trabajes de lo que no te gusta. Nunca digas que no te alcanza y verás como empieza a sobrar. Nunca renuncies ante el fracaso, nunca te des por vencido. Nunca dejes que una enfermedad te mate. Nunca juzgues si no sabes realmente como es. Nunca dejes de preguntar si tienes dudas. Nunca dejes de explorar, nunca dejes de reír. Nunca dejes de agradecer. Nunca dejes de divertirte, nunca dejes de leer. Nunca dejes de charlar, nunca dejes de conocer gente nueva. Nunca dejes de ayudar mientras puedas y nunca no dejes que otros te quieran ayudar. Nunca maltrates a alguien por no pensar igual que tu. Nunca odies. Nunca te hagas cargo de los problemas ajenos, al menos que, te pidan ayuda. Nunca pierdas tu libertad ni tu pareja la suya, en una relación. Nunca pierdan la comunicación. Nunca busques la perfección porque ya eres perfecto. Nunca quieras ser como alguien, úsalo como ejemplo pero, cada uno tiene su propia esencia, encuentra la tuya. Nunca busques la riqueza en plata, busca primero la riqueza en tu corazón. Nunca le digas adiós a alguien, despidete de los problemas y a las personas diles “nos veremos pronto”. Nunca golpees a alguien, solo en caso de defensa personal. Nunca te burles de otra persona. Nunca hagas lo que no te gustaría que te hagan a tí. Nunca dejes de abrazar, nunca dejes de pedir perdón. Nunca dejes de decir te quiero. Nunca dejes de bailar, nunca dejes de cantar. Nunca dejes de hacer lo que te gusta. Nunca dejes que el tiempo te domine. Nunca dejes de brillar con el sol, nunca dejes de soñar con la luna. Nunca dejes de romper las barreras que pone tu mente. Nunca dejes de amarte. Nunca dejes de respirar si aún estás vivo. Nunca te sientas solo. Nunca dejes de creer en Dios, nunca creas que Dios realmente castiga pero, todo vuelve. Nunca pienses que eres un inútil, tu esfuerzo no será en vano. Nunca des en busca de recompensas. Nunca te escondas por miedo a que salga mal. Nunca le tengas miedo a la muerte. Nunca dejes de probar. Nunca te olvides de lo bueno que fue. Nunca dejes de arriesgarte si vale la pena. Nunca te hagas notar, siempre se humilde. Nunca te creas el mejor, solo cree que eres excelente en todo lo que haces y haz lo máximo que puedas. Nunca dejes de viajar. Nunca te dejes sistematizar. Nunca te dejes crear necesidades para tí que no son reales. Nunca lastimes por diversión a otros seres vivos. Nunca guardes rencor. Nunca creas que todo esta perdido. Nunca creas que es “el fin del mundo” pero, hazlo cada día un lugar mejor. Nunca desees el mal a otra persona, aún así, te haya hecho daño, no eres igual. Y lo más importante, nunca pero nunca dejes de creer que eres LIBRE.